Esta noticia es vieja de hace medio año pero lo fundamental es el hecho en si, no la fecha.
Cuando los grandes partidos quieren ponerse de acuerdo, lo consiguen. PSOE y PP han cerrado un último pacto político justo en la víspera de unas eventuales elecciones en Andalucía. Los dos partidos mayoritarios han acordado la renovación de los sillones que ocupan en la Cámara de Cuentas. Lo aprobarán en un pleno extraordinario convocado para el próximo lunes de forma sorpresiva
Izquierda Unida,
con solo un consejero, se ha opuesto frontalmente a esta maniobra de
los dos partidos mayoritarios . Socialistas y populares no solo pactan los nombres en los tres sillones que a cada partido le corresponde sino que cierran la puerta a la entrada de nuevos consejeros en el órgano fiscalizador de las cuentas andaluzas hasta finales de 2017, cuando tocaría la próxima renovación. Si en unas elecciones se confirmara la entrada de nuevos partidos en el Parlamento andaluz, éstos se quedarían fuera de la Cámara de Cuentas gracias al acuerdo de última hora entre PSOE y PP.
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, prometió en su investidura
una reforma a fondo de la Cámara de Cuentas, un órgano adjunto al
Parlamento y destinado al control de las cuentas públicas. Defendió con
vehemencia, dentro de su capítulo en la lucha contra la corrupción, esta
medida como prioritaria para dotar a esta institución de mayor independencia y capacidad para auditar los presupuestos de la comunidad en pleno escándalo de los ERE.
Entre las propuestas que se defendieron en ese debate
figuran la demanda de que los consejeros del órgano auditor sean perfiles profesionales y no ex cargos políticos
de cada partido a los que haya que buscar acomodo. Se reclamó que las
deliberaciones del órgano fueran públicas, que los expedientes de
contratos públicos y subvenciones se remitieran a la Cámara de Cuentas y
que sus trabajos se ejecutaran en menor plazo de tiempo.
En lo
que sí se han puesto de acuerdo PSOE y PP es el reparto de sillones y en
la renovación de sus cargos. La baja por defunción de una consejera
nombrada por los populares había dejado una vacante por cubrir. De
camino, los socialistas también renovarán uno de sus miembros. En ambos
casos los partidos han optado por Rafael Salas y Enrique Benítez,
diputados del grupo popular y el socialista respectivamente, sin perfil
profesional y sí muy político. La prórroga del resto blinda la Cámara
de Cuentas hasta dentro de dos años. Si por ejemplo Podemos
logrará escaños en el Parlamento andaluz, su entrada en este órgano
estaría vetada. El reparto seguirá siendo de tres sillones para PSOE y
PP respectivamente y uno para IU sea cual sea el nuevo arco
parlamentario.
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