Este lunes EE.UU., Japón, Australia, Nueva
Zelanda, Brunéi, Canadá, Chile, Malasia, México, Perú, Singapur y
Vietnam consensuaron los términos del Acuerdo Transpacífico de
Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership, TPP, por sus siglas en
inglés), un tratado comercial regional que afectará al 40% de la
economía mundial. ¿Cuáles serán los efectos del TPP y por qué algunos lo
tachan de amenaza?
El pacto secreto del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Cooperación Económica (
TPP),
orquestado por Estados Unidos, se ha convertido en objeto de polémica y
de protestas debido al secretismo que lo ha envuelto desde su
concepción. Los detractores del acuerdo no creen que se trate de un
"comercio justo", sino de la consolidación del poder y de una amenaza
para la economía global.
El mayor acuerdo comercial del mundo de
los últimos 20 años incluye a Estados Unidos, Australia, Brunéi, Canadá,
Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y
Vietnam; naciones que suman juntas el 40% de la economía global.
Tras meses de acalorados debates en las cámaras del Congreso de EE.UU., el pasado 24 de junio el Senado estadounidense
aprobó la ley que otorga al presidente
Barack Obama el
derecho a acelerar las negociaciones sobre los pactos de comercio
libre, entre ellos, el TPP. Así, esta 'vía rápida' obliga a los
congresistas de EE.UU. a aprobar las leyes propuestas por el presidente
sin la posibilidad de introducir cambios.
Según documentos
filtrados sobre el controvertido acuerdo, los 12 países están
tratando de eliminar todas las barreras al comercio, incluidas las
leyes que garantizan la seguridad alimentaria, la protección de la
agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos.
Aunque
la Administración Obama, que promueve el acuerdo, indica que el negocio
se desarrollará en los países firmantes y que sus trabajadores se
beneficiarán del pacto, los opositores sugieren que se trata de
beneficios económicos que solo afectarán a las grandes corporaciones.
Quienes
se oponen al acuerdo dan la voz de alarma y advierten que conlleva
riesgos en relación a la manipulación de divisas, la protección del
medioambiente y de la salud, la deslocalización de puestos de trabajo,
la seguridad alimentaria, los monopolios farmacéuticos, la transparencia
del Gobierno y otras cuestiones. De hecho, la transparencia o en este
caso lo contrario –el secretismo de las negociaciones- es lo que ha
sucitado la mayoría de las suspicacias.
"El secretismo es el primer síntoma de que se está haciendo algo que a la gran mayoría del público no le va a gustar",
comenta el economista Félix Moreno en declaraciones a RT.
Además,
algunos sugieren que el TPP no es un acuerdo sobre comercio, sino sobre
las maniobras geopolíticas y la dominación corporativa sobre los
asuntos de las naciones participantes.
¿Un acuerdo destructor de la soberanía?
Algunos
documentos filtrados sugieren
que las grandes industrias y las empresas multinacionales, incluidas
las grandes farmacéuticas que operan en América del Norte, América del
Sur y Asia, obtendrían amplios poderes para desafiar las regulaciones,
acciones y decisiones de los tribunales de gobiernos soberanos ante
tribunales organizados bajo el Banco Mundial o las Naciones Unidas. Este
sistema se denomina arbitraje de diferencias inversor-Estado, es decir,
que las empresas de capital extranjero se sitúan al mismo nivel que los
gobiernos soberanos.
Un documento descubierto por WikiLeaks
revela que el TPP fue diseñado para
favorecer a las grandes corporaciones transnacionales,
permitiendo a las mismas demandar a los gobiernos y solicitar millonarias indemnizaciones a cuenta de los contribuyentes.
Lori Wallach, del grupo estadounidense Public Citizen de defensa del derecho del consumidor,
afirma que podría
crearse un tribunal secreto en el que las empresas podrán demandar
a los gobiernos ante paneles de arbitraje secretos integrados por
abogados corporativos que eviten los tribunales nacionales y que anulen
la voluntad de los Parlamentos en caso de no conseguir lo que quieren.
Según la activista, así s
e destruiría por completo la legislación y los derechos fundamentales de los Estados democráticos entrarán en riesgo.
De este modo, muchos subrayan que el TPP podría representar una
seria amenaza para las naciones soberanas, impidiéndoles desarrollar políticas y leyes que respondan a sus propias prioridades.
Dado
que, además de cuestiones comerciales, el acuerdo abarca aspectos
como la libertad de Internet, los derechos de autor y la protección
de patentes, existe el temor a que el pacto afecte a la libertad
de expresión de los ciudadanos.
Una cuestión de salud: ¿Por qué pierden los pacientes con el TPP?
Tras el anuncio de que las negociaciones sobre el TPP entre las 12 naciones había concluido, Médicos Sin Fronteras
ha denunciado las implicaciones que supone el pacto para la salud.
"Los
grandes perdedores en el TPP son los pacientes y los proveedores de
tratamiento en los países en desarrollo", afirma la organización,
indicando que se trata del "peor acuerdo comercial para el acceso a los
medicamentos en países en desarrollo, que serán obligados a cambiar sus
leyes para incorporar abusivas protecciones de propiedad intelectual
para las empresas farmacéuticas".
El grupo sostiene que el acuerdo "
elevará el precio de los medicamentos
para millones de personas al extender innecesariamente monopolios y
retrasar aún más la competencia de genéricos para bajar los precios".
Otra
filtración muestra
que será muy difícil para los fabricantes de medicamentos genéricos
competir con los medicamentos de marca en el extranjero. Según el
documento, en todos los aspectos que se describen en el capítulo sobre
propiedad intelectual del TPP, los negociadores de Estados Unidos
defienden a las grandes compañías farmacéuticas y exigen disposiciones
de propiedad intelectual más estrictas.